Archive | May, 2014
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The temerity and the disaster.

13 May

Todo empieza cuando aparece en tus sueños y no sale. No se va. Se queda ahí. Y se pasea como si fuera su casa. Lo mismo te ayuda a llevar la compra que te abraza en tu cama. Y le da igual. Está. Como si no tuviera cosas que hacer, se queda contigo.

Te invade una sensación tan intensa que te despiertas y piensas en cómo ocurrió todo. En como os encontrasteis dos veces en una ciudad bien grande. En lo gratuito que fue. De buen rollo, no lloras ni nada. Esa sensación sigue ahí, y tu ‘yo adolescente’ reaparece para escribirte en la cabeza la siguiente afirmación digna de la Super Pop: ‘Cuando no puedes dormir, es que una persona está pensando en tí’. Al principio, mandas al carajo a tu cerebro. Pero después lo cuestionas. Y, más tarde, acabas como una niña la noche de reyes, pensando en qué estará haciendo, cómo le irá y todo eso. Los dos primeros minutos, te proyectan en la cabeza una película preciosa en la que él piensa en tí en la distancia y mira la luna desde su ventana. Te preguntas si es buena idea levantarte a mirar la luna tu también. A partir del minuto 3, la realidad te mete la ostia: seguramente esté dormido, pierna cayendo de la cama, y con otra en mente. Porque, para qué engañarte, querida? Hay tres países y un mar de por medio y la gente vive su día a día. Parece mentira, que con tu historial de relaciones, no lo sepas ya. Hace casi un mes que no habláis y, por mucho que dijo que vendría, no lo ha hecho. Tu cerebro termina la peli y te quedas con mal sabor de boca – se va a levantar de la cama a ver la luna su madre. Pero la sensación sigue latente, como lleva estando desde julio.

Duermes. Te despiertas al día siguiente, feliz, como si hubieras tenido la noche de tu vida. Y la sensación sigue achuchando, pero te deja caminar. Vuelves a casa después de un día de trabajo, te sientas ante el ordenador y…ahí está. Te preguntas ‘por qué?’. Porqué, si sabes que no va a ninguna parte, si sabes que está perdido y que te vas a hacer daño, si no hay alicientes para que sientas así, si no es más que uno más, uno que conociste una noche y que se ha portado muy bien contigo, sigues sintiendo lo que sientes. Sin quererlo. Sin pensar en él día y noche.

Que me lo expliquen, que no lo entiendo.

No entiendo como se puede echar de menos a una persona con la que has estado un total de 4 días, separados por meses, y de la cual sabes menos que del origen del universo.

Agh. Qué coñazo de vida. Qué coñazo de cuentos de hadas. Qué coñazo de Love Actually. Qué coñazo de canciones.

Moraleja: Niños, nada bueno ocurre después de las 2 de la mañana. Y si son las 2 de un lunes, ni te cuento.