Archive | March, 2013

The elf and the ogre.

15 Mar

Elisa tenía cuatro años. Le gustaba el color rojo, el azul, el violeta, el amarillo, el verde y el naranja. Por ese orden. También leer, las películas de dibujos, los helados de fresa, saltar en los charcos y los zapatos sin cordones.

Su madre le leía todas las noches un cuento. Elisa siempre le pedía que le leyera el cuento del duende y el ogro. Le gustaba porque el duende tenía un pony de colores mágico que hacía que la maldición del ogro se fuera pasando cada vez que lo rozaba. El ogro, en realidad, era una elfa del bosque que había vivido siempre secuestrada por la bruja y que, cuando decidió escapar, fue hechizada de por vida por ella.

– ‘Nadie te querrá jamás como yo te quiero. Nadie te cuidará jamás como yo te cuido. Has sido mia. Nunca lo vas a olvidar’ – Le gritó la bruja mientras disparaba rayos morados desde su varita mágica hacia Eldar, la elfa.

A Elisa, aunque sabía que no era malo en el fondo, le daba mucho miedo el ogro, así que cada vez que se portaba mal, su madre le decía:

– ‘Elisa, no hagas eso. Tu verás…como te sigas portando así, va a venir la bruja y te va a convertir en un ogro, como a Elder’.

Elisa se asustaba mucho cada vez que oía eso. Ella no quería ser un ogro. Ella quería ser como el duende del pony. El duende del pony era el superhéroe de su poblado y su superpoder no era otro que el de ser feliz y hacer feliz a la gente que estaba triste. Ella quería ser así. Para siempre.

– ‘Yo no quiero ser un ogro. Los ogros son feos. Voy a portarme bien. Muy bien.’ – pensaba Elisa mientras esperaba que su madre se tomara el café que había pedido.

Un día, la madre de Elisa la llevó a una granja en la que había caballos y ponies. Elisa corrió al jardín donde pastaban los animales y se apresuró a buscar el pony mágico. Salió corriendo detrás de ella una niña un poco más pequeña que ella, Clara, la hija del granjero. Elisa no sabía quién era ella, así que le preguntó:

– ‘Cuál de estos es el pony mágico? Tu lo sabes?’

– ‘No hay ninguno mágico, son todos ponies, tonta’ – respondió Clara entre risas.

Elisa comenzó a sentirse mal. Estaba a punto de llorar cuando vio llegar a lo lejos un caballo:

– ‘Ahí está! Es el pony mágico!’ – gritó Elisa restregándose los ojos.

Salió a correr hacia el caballo, que estaba parado con la cabeza sobre la valla:

– ‘Qué bien, ahora si me estaba convirtiendo en un ogro, lo toco y ya no me convierto en ninguno’

Elisa tocó la cola del caballo. El caballo le dio con la cola en la cara. Escaló la valla y le tocó la cabeza. El caballo la giró bruscamente haciendo que Elisa se cayera. Elisa se levantó del suelo, llena de barro:

– ‘A lo mejor no le gusta que le toquen el pelo’

Se sacudió el vestido y, al girar la cabeza para comprobar que no estaba su madre, vio que Clara se acercaba corriendo hacia el caballo:

– ‘El pony mágico es sólo mio’ – pensó Elisa.

Frunció el ceño y corrió a tocarle la pata al caballo. El caballo le devolvió una coz tan, tan fuerte, que Elisa voló tanto que pensó que ya era mágica como el duende. Pero cayó al suelo.

Se incorporó. Se quitó el barro de los ojos. Al hacerlo, vio que Clara acariciaba al animal; y este no le atacaba.

La respiración de Elisa cada vez era más y más intensa, más y más rápida. Tanto que llegó un momento en el que pensaba que se estaba haciendo más y más grande.

Fue así como Elisa, sin quererlo, se convirtió en un ogro para siempre.

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so.

11 Mar

Today I saw Justin Bieber from the distance.

My life hasn’t changed even a bit.

Well, despite the fact of having breathed too much teen hormones and now I’m back to my 6.

But that’s all.

I’m out for candy.

Bye.

XX